martes, 26 de marzo de 2013

Atrévete - Capítulo 2

Image and video hosting by TinyPic

Segundo capítulo, ojalá que les guste :)

Beta Reader: Erica Castelo.

Capítulo 2

Me tomó solo un par de segundos reaccionar y correr tras ella, no estaba seguro de si era el sol, el alcohol o la simple locura lo que me estaba llevando a ver al fantasma de Emily, quizás era una segunda oportunidad, quizás ella venía a regañarme por lo que estaba haciendo con mi vida.

Corrí y sorteé un par de personas, ni siquiera me molesté en pedir disculpas, parecía que los segundos en los que estuve pasmado fueron más de un par ya que Emily iba varios pasos por delante de mí. Seguí avanzando por entre las escasas personas que caminaban a estas horas por la calle Waterhouse hasta que conseguí ponerme a solo un paso de Emily, pensaba no asustarla, pero lo hice en cuanto la tomé del brazo y la obligué a detener su marcha.

Su cuerpo… era tan… ¿cálido? ¿Podía ella estar caliente cuando solo era un fantasma producto de mi borracho cerebro?

No me importó, la suave brisa que pasó por entre nosotros en ese momento me dejó sentir su aroma, cerré los ojos para disfrutarlo, pero había algo extraño en él, Emily siempre había preferido los aromas florales, pero este era cítrico, ¿cambiarán de gusto los fantasmas?

- Emily – murmuré a penas abrí los ojos y la vi.

Ella estaba distinta, pero no me concentré en nada más que en sus ojos que seguían igual de vivos y hermosos que siempre.

- ¿Perdón? – su tono de voz también era diferente. Abrí los ojos y me sorprendí al no encontrarme su sonrisa de siempre -. ¿Qué te pasa, loco?

Mi mano aflojó sola el agarre por lo que no opuse resistencia cuando Emily se soltó de mí, pero sí reaccioné cuando retrocedió dos pasos.

- Amor… lo siento – comencé a explicarme -, yo… no quería asustarte… solo…

Llevé mis manos hacia mi barbilla y rasqué la insipiente barba producto de tres días sin afeitarme, era un tic que ella siempre había adorado. Sonreí al recordarlo pero ella no lo hizo, inmediatamente mi sonrisa se borró.

- ¿Emily?

Fruncí el ceño como si de esa forma pudiera verla mejor.

Y lo hice.

Esta Emily… no era mi Emily, se parecía a ella pero... había algo distinto, la forma de su rostro, su contextura, esta chica era un poco más delgada que Emily y…sus ojos, había algo distinto en ellos.

- Mira, sé que probablemente me estás siguiendo para pedirme una cita, pero te lo haré fácil – la sonrisa que me dio no parecía para nada sincera, de hecho, comprobé la ironía de ella cuando me dio dos palmaditas en el brazo -, no salgo con locos.

Su voz sonó como un susurro. Cuando se acercó a mí para decirlo, comprobé una más que su aroma no era el de mi novia y por fin la vi con detenimiento, esta chica aunque se parecía enormemente a mi difunta novia, no era ella.

- Perdón, yo me confundí – ahora fui yo el que retrocedió dos pasos -, no quise asustarte.

Su ceño se frunció creando dos pequeñas arrugas en su frente – No, está bien.

Ahora ya no había burlas en sus palabras, al contrario, pude distinguir a la perfección eso que sentía en cada persona que se me acercaba desde la muerte de Emily.

Compasión.

Inmediatamente cambié mi forma de verla, si había algo que no soportaba de nadie, era que me mirara con compasión, por más que ese alguien pareciera la hermana gemela de Emily.

- No me mires así – mi voz ya no era suave, ahora era áspera y cortante -, no necesito que nadie me mire como lo estás haciendo.

- ¿Y cómo te miro? – pensé que la chica se asustaría o que por lo menos retrocedería, pero ella no lo hizo, al contrario. Me volvió a sonreír.

La vi subir la correa de su bolso por su hombro y sin quererlo, noté las iniciales de la Escuela de Leyes de Harvard en ella unida al feo escudo de la escuela, en serio, nadie podía afear aún más el logo de la universidad juntando los tres feos libros de dos letras cada uno en la parte de arriba para abajo dejar tres feos grupo de ¿Qué? ¿Trigo?

En cuanto fui consciente de mi distracción, volví a verla.

- Yo no te miro con compasión… solo te miro como alguien demasiado guapo para sufrir trastornos de bipolaridad.

- Yo no soy bipolar – no sé por qué, pero me sentí en la necesidad de aclararlo -, y de todas formas no me interesa lo que piense una chica que…

- Cassie – estiró su mano y yo me quedé viéndola como si no supiera qué hacer.

- ¿Qué?

La chica rodó los ojos y nuevamente me vi distraído concentrándome en ella – Mi nombre es Cassie no chica – su mano siguió donde mismo, sin moverse -. Y ahora, el protocolo de esta sociedad dice que tienes que tomar mi mano, sacudirla y decirme tu nombre.

La miré aún sin poder reaccionar, porque si en algún momento había pensando que ella se parecía a Emily, en ese momento terminé por desechar la idea.
_____________________________________

Saludos!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario