domingo, 14 de abril de 2013

Atrévete - Capítulo 5


Cuarto capítulo!!

Beta Reader: Erica Castelo.

Capítulo 5

- ¿Qué es esto?

Aunque me apresuré a quitarle la fotografía de sus manos, estuve bastante convencido de que la vio ya que su rostro era de total desconcierto y su mano aún estaba sosteniendo… aire.

A solo un par de metros de nosotros se estaba desarrollando una fiesta universitaria que incluía alcohol, algo de sexo, quizás un poco de drogas y muchísimo ruido. Pero por extraño que parezca, en estos momentos mis oídos estaban completamente taponados ya que mi cerebro no registraba nada más que la mirada perdida de Cassie.

Los minutos que estuve frente a ella me sirvieron para detallarla y darme cuenta de las pequeñas diferencia que tenía con Emily, ambas compartían el mismo color de ojos pero los sentimientos y el fuego detrás de sus miradas era completamente distinto. Sus estaturas y contexturas eran bastante similares, pero a Emily la tuve entre mis brazos y pude detallarla y aprender sus formas, en cambio con Cassandra… eso nunca pasaría.

Mentiría si dijera que mi lastimado corazón y mi confundida cabeza no querían pensar en que esta chica era una especie de réplica de Emily, creada y enviada directamente a mi vida para llenar ese vacío que había dejado el amor de mi vida desde el momento en que sus ojos violeta se quedaron sin vida mientras me miraba, pero ahora no estaba alcoholizado como esta tarde, o por lo menos no a ese extremo, así que pude pensar con un poco más de claridad y darme cuenta que si Cassandra no era un ángel, porque no lo era de ninguna forma, o una reencarnación de Em, sí que había algo extraño detrás de su parecido con mi difunta novia.

Y si ella estaba pensando lo mismo que yo, era lógico que sus ojos todavía estuvieran clavado en el frente y su mano siguiera estirada sintiendo la ausencia del papel de fotografía.

- Ey – al ver que ella no reaccionaba, me agaché a su lado -, ¿estás bien?

La vi pestañear y subirse de hombros para luego, lentamente girar su cabeza hacía mi y clavar sus ojos en los míos. Esperaba encontrar pena y desconcierto en ellos pero… solo había… ¿picardía?

- ¿Qué…? – deslicé las palabras por entre mis dientes al percatarme de que su sonrisa comenzaba a crecer lentamente.

Ahora era yo el asustado. Esos ojos violeta, que vi detrás de mi amiga de toda de  mi vida y de mi novia en los últimos años, siempre me vieron con dulzura y algo de recato, pero estos orbes que me miraban ahora, era completamente diferentes, me veían casi como si quisiera comerme.

- ¿Cassandra?

- ¿Sí? – casi pierdo el equilibrio al correrme hacia atrás cuando sus dedos caminaron sin ningún rastro de timidez por mi muslo.

- ¡Ey!, ¿Qué haces?

Me puse de pie y ella me siguió aunque tuve que levantar su barbilla para poder verla mejor. Su metro… ¿sesenta? No la favorecía para nada si lo que quería era quedar a mi altura, no por nada los genes de mi padre me había favorecido con un generoso metro ochenta y seis de estatura.

- ¿Ahora te haces el tímido?

Alcancé a ver sus intenciones de tocarme y por eso me alejé a tiempo - ¿De qué diablos estás hablando, Cassandra?

- Me dices Cassandra, te haces el ofendido y guardas una fotografía mía… ¿soy yo o algo de cinismo en tu forma de actuar?

Cerré los ojos solo por un segundo para poder poner en orden mis ideas - ¿Una foto tuya? – me fui primero por la pregunta que más me importaba.

- Vamos, no vengas ahora con timideces, vi la fotografía que se te cayó – apuntó hacía mi bolsillo en donde había guardado la fotografía hace unos minutos.

- Esa fotografía no es tuya… digo – me corregí antes de que se agarra de ello para refutarme algo -, me refiero a que en esa fotografía no sales tú.

- Sebastián – ella rodó los ojos e hizo un gesto algo extraño con los hombros y las manos -, no me mientas, vi la fotografía y creo que soy lo suficientemente capaz de reconocerme.

- No eres tú – cuadré mis hombros y tomé una posición mucho más rigurosa para que viera que estaba hablando en serio.

Creo que funcionó ya que su sonrisa poco a poco comenzó a desaparecer para dar paso a esa expresión que esperaba ver en un inicio. Los segundos volvieron a pasar con  excesiva lentitud alargando un momento que a mi parecer mientras antes terminara, mucho mejor.

- Entonces… - la vi tragar el nudo que tenía en su garganta -, ¿Quién es?

- Emily – murmuré esperando que ella reconociera ese nombre de esta tarde.

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Saludos!!

2 comentarios:

  1. Wauuuu ...Interesante relato, sabes me gusta leer ello; esperto seguir toda la trama. Puedes etiquetarme si lo deseas. Shalom!

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  2. Muy buen relato, me gusta leer; puedes etiquetarme. Shalom!

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