Bueno, acá está el primer capítulo, espero que les guste!
Capítulo 1
- ¿Sabes?, creo que me estás ocultando algo.
- ¿Yo? – sin quererlo, aflojé mi corbata, gesto claro de que
estaba ocultando algo -, no… solo… ¿hace calor o es idea mía?
Algo desesperado, comencé a mirar por el lugar tratando de
buscar algo que ni siquiera sabía lo que era. Me concentré en los sofás de
cuero rojo que se encontraban al fondo del restaurante pero ahí solo habían
parejas charlando y esperando porque alguna mesa se desocupara para poder
comer… nada interesante.
- Amor – volví a poner atención en Emily no bien su mano
tocó la mía -, estás realmente extraño, ¿quieres que nos vayamos?
-No, es solo que… - volví a mirar por el restaurante.
El maldito agujero en el medio de mi pecho no se iba, no era
un hombre de presentimientos, pero era como si…
Respiré hondo y alejé todos los pensamientos que me estaban
ocupando, había planificado esta noche por más de dos meses y no iba a dejar
que miedos infundados la arruinaran.
En cuanto me volví a concentrar en mi novia, Emily, me perdí
en su mirada. Sus ojos violáceos, eran tan poco comunes como ella, porque
aunque para mí fuera la chica más hermosa que había pisado esta tierra, y lo
era, su personalidad era lo que encandilaba por completo a todo aquel que la
conociera, a sus diecisiete años era voluntaria en el hospital local y ayudaba
a los chicos más pequeños de la escuela con tutorías que realizaba los sábados
en la mañana, a la hora en la que cualquier joven de su edad prefería dormir.
No la amaba por algo en especial, la amaba por todo lo que
era, y por eso, es que me tomó un año completo juntar el dinero para comprar su
anillo de compromiso. En un mes nos íbamos a Harvard y aunque nuestros padres
ya estaban al tanto de que compartiríamos departamento, yo quería hacer las
cosas bien y llevarla a Boston como mi mujer. Por eso, hoy, luego de catorce
meses de noviazgo, por fin le iba a proponer matrimonio.
No era fácil tomar la decisión de casarme y aunque por fin
había descubierto que esto era lo que de verdad quería, me había entrado el
pánico que ella dijera que no, ¿y si ella no quiere casarse?, ¿y si ella quiere
tener otras experiencias?, digo, solo tenemos diecisiete años y supongo que es
normal querer conocer un poco más de la vida, pero…
¡No!
Yo estaba seguro de esto, amaba a Emily como nunca iba a
amar a nadie y hoy le pediría matrimonio luchando con todo porque me dijera que
sí, y si decía que no… no, ella dirá que sí, lo veo en sus ojos cuando me mira.
Ella dirá que sí.
- Sebastián…
- Estoy bien – la interrumpí mientras le daba un ligero
apretón a su mano y trataba de entregarle una sonrisa tranquilizadora -, es
solo que creo que hace algo de calor.
- Sí – ahora fue ella quien pasó su mirada por todo el lugar
-, quizás si hablamos con…
Metí mi mano al bolsillo para sacar el anillo pero una tanda
de gritos me hizo sacarla y apoyarme en la mesa para inclinarme y mirar el
origen de ellos. En cuanto vi al hombre sacar su revólver, todos mis músculos
se congelaron, me obligué a reaccionar y moverme pero todo pasó tan lentamente,
que cuando quise hacer algo, ya el destino había tomado una decisión por mí.
No sé qué pasó primero o después, solo sé, que el cuerpo de Emily
cayó sobre mis brazos. Ella estaba tibia pero parecía que poco a poco comenzaba
a perder temperatura, la removí y solo cuando sus tan peculiares ojos me
vieron, sentí que mi corazón volvía a bombear con normalidad.
- Ey, amor… todo estará bien.
- No lo creo, Sebastián – sus ojos bajaron y yo los seguí,
fue un reflejo, pero jamás pensé que me llevaría a encontrarme con una enorme
herida que no dejaba de emanar sangre -, ¿sabes que te amo, no?
- No – gemí mientras negaba insistentemente con mi cabeza -,
no me hagas esto, Emily… nosotros vamos a…
- No lo digas – sé que supuso un enorme esfuerzo para ella,
pero consiguió poner uno de sus ensangrentados dedos sobre mis labios -, guárdatelo…
para alguien más.
La sonrisa que me regaló fue tan… ella, llena de vida y
alegría, pese a la situación, sus ojos no dejaron de expandir la vida que se le
estaba apagando.
- Te amo, Sebastián, recuérdalo.
- Emily, amor – besé su frente, sus mejillas y por ultimo
sus labios. Y ahí me quedé, susurrando sobre ellos -, abre los ojos… aguanta,
solo…
Sentí sus labios curvarse y eso fue suficiente para que me
separara de ella y pudiera verla – Te amo.
Su sonrisa aumentó al mismo tiempo que sus ojos violáceos se
cerraban para siempre.
.
.
.
El día apestaba, hacía calor como nunca y aunque los rayos
del sol eran tímidos, yo sentía que me traspasaban por completo.
Debía ser la resaca. Gemí y me tomé la cabeza como un acto
reflejo y de la misma forma miré hacia el cielo consiguiendo que algunos
pequeños rayos se colaran por en mis ojos.
Gemí más fuerte de lo normal y con la cabeza agachada y los
ojos cerrados seguí mi camino, pero la suerte no estaba de mi lado y en vez de
avanzar, choqué con algo demasiado blando para ser una muralla.
- Um, perdón – abrí los ojos solo para encontrarme con esos
orbes que hacía siete meses no veía.
Los ojos violeta de Emily.
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Chris Abrams.
Chris Abrams.

Me gusta esperare el siguiente capitulo :)
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